Que el miedo no te robe los milagros

He descubierto al ego en esta conversación en la que me pone a sufrir hasta el punto de lo insoportable. Es una manipulación de la percepción, que en sus puntos máximos, exacerba en mí el deseo de morir. Quisiera desaparecer y no interrumpir la vida de nadie con mi miserable existencia.


Es una voz que suena más o menos así:



👿“Sólo tomo malas decisiones. Mira tú, tomas esta decisión de trabajar medio tiempo con el propósito de emprender una nueva aventura y date cuenta que lo único que te trae son pérdidas. Para esto tampoco vas a servir. Por Dios, date cuenta, que si ya fuiste este abogado mediocre, qué te hace pensar que serás un trader exitoso? O sea, los números no mienten. Llevas 6.500 USD fuera de tu patrimonio. Eso es lo único. O sea, que todas las pruebas indican que irás por el mismo camino de la mediocridad y aquí las malas jugadas cuestan caro, aunque pronto estarás fuera del juego anyway, lo mejor sería rendirse ahora. Date cuenta que ya tu estupidez hace daño; estás apretando todas las finanzas de tu casa por algo que va a fallar, es decir, todo este dolor es en vano y por ende estúpido".


🙏 He encontrado que mi ego tiene un renunciante débil, que a la primera dificultad opta por la rendición y el deseo de morir. Pero en realidad, cuando puedo tomar distancia puedo ver que es el miedo el que habla. Y lo cierto es, que cuando miro todo lo que el ego me muestra con toda esa animadversión, veo que en realidad, todo está bien y que lo que logra el ego en ese estado, es pretender que la visión distorsionada del miedo me arrebate los milagros y las cosas bonitas que pasan al mismo tiempo.


Es el renunciante incómodo, no queriendo hacerle frente a la incomodidad, sino hacer lo que sabe que es huir. Y si, tal vez ha salido de mi patrimonio esa plata, pero mientras no me haya rendido, si me mantengo en el juego, si insisto y gano, puedo recuperarla eventualmente. Mientras esté jugando, no es una derrota, mientras me mantenga en el juego, como un trade, habrá momentos en que irá en rojo, sin que eso quiera decir que el análisis no esté correcto y que no vaya luego a ir camino a la victoria. Cuando has tomado la decisión en el corazón de una vida distinta, tal vez los desafíos por los que estes pasando, sea un retroceso de algo inevitable donde la victoria sea solo cuestión de persistir.


Me recuerdo entonces que no debo permitir que el miedo me arrebate los milagros que están conmigo, que este mes de pérdidas en el mercado, ha sido también uno lleno de bendiciones en otros aspectos que también me comprenden, como que mis grandes amigos han venido a visitarme, que pude abrazar a mis padres, que mi hermano salió ileso de una operación del corazón, que en la mesa de mi alma no hay asientos vacios. Y de ahí para allá, los milagros que doy por cotidianos pero que no dejan de serlo, desde los rayos del sol, al color de las flores, la compañía de mi esposa, mis perras acostadas tranquilas, los colores del dia, estar escuchando mantras mientras estos pensamientos me vienen a la mente y que mi hermano del alma sea quien esté tomando dictado mientras recito estas conclusiones en voz alta. Esos milagros también pasaron en septiembre y eclipsan si se quiere cualquier pérdida, porque ese amor y esa buena fortuna no puedes comprarlas con dinero.


Recuerdo estas palabras de un maestro: "La forma en la que te hablas cuando caes, determina si has caído en un bache o en una tumba."


No dejes que el miedo te arrebate los milagros, me digo hoy.

Descubrí este mes, que estaba pidiendo algo sin sentido. Estaba pidiendo una vida sin miedo, pero seamos honestos, tal cosa no existe, porque estoy en un cuerpo que como biología esta llamado a sentirlo por instinto. Ahora puedo ver que no se trata de querer que el miedo desaparezca, sino que yo pueda ser mejor para hacerle frente a las situaciones que me lo provocan.


Para mí, ahora, la tarea empieza. Se trata de aprender a habitarme con miedo, lo que en principio establece la lógica inversa de dejar de huirle, sino, por el contrario, mantenerme presente y plenamente consciente de él. Dejarlo ser tanto en el cuerpo, como la mente y la emoción, con aquella certeza de que en alguna parte de mí, soy algo “más allá” y a pesar del miedo. Pensar así, finalmente le quita todo el peso y toda la fuerza y yo puedo salir del hueco y continuar sonriendo, con los aprendizajes de mi última locura en el bolsillo, agradecido de mis propias heridas, con los milagros intactos.


Pido entonces la cordura suficiente para dejar de huirle al miedo, aprender a vivir con y a estar en él, mientras irresistiblemente se diluye. Puedo encontrar consuelo en saber que a pesar de que se siente muy real, poco a poco se desvanece, y no porque se vaya sino porque lo integro cuando a pesar de todo, lo amo.

La luz tiene la virtud que aquello que todo lo que es tocado por ella, se convierte en luz en si mismo.Yo voy por la vida así, dejándome tocar.

Hoy lo recuerdo para ti y para mí. No lo olvides...


Contigo en el camino,


Mau

@elyogibacan



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